
Una mañana, un amanecer nuevo, un resurgir. Pamela apago la alarme del despertador y corrió al baño a ducharse, debía llegar a horario, ha la reunión de directorio. Era un día más de esos agitados de reuniones interminables donde discutirían, como seguirá el mes laboral, y las cuestiones pendientes.
Mientras caí el agua, sobre su cuerpo, comenzó a sentir una sensación rara, difícil de explicar, que dejo allí.
Mientras tomaba un café, ordeno su cartera, sé término de maquillar y reviso su agenda, para no olvidar nada. Salio a tomar el colectivo que la lleva a su trabajo. Y volvió a tener esa sensación de la ducha, que también dejo pasar. Se bajo cinco paradas antes, ya que era temprano, quería caminar.
En ese caminar tubo la sensación nuevamente, pero esta vez vio en un auto rojo a una persona, y volteo la cabeza para volver a mirar, pensó que era esa persona que hacia mucho que había olvidado y que ni siquiera recordaba, que creí que para resonar sus rasgos debía ir a mirar alguna foto.
En ese momento su corazón se acelero, y pronto volvió a la normalidad, a ese latir calmo. Entro en la oficina, encendió la computadora, reviso los mail del trabajo, por algún pedido y se dispuso a ingresar a la sala de reuniones.
Al entrar, vio a un hombre de espalda y su corazón comenzó a latir rápidamente, ya que a primera vista parecía que era ese hombre al que había querido olvidar. Y a estas alturas ya se había dado cuenta que no era así. Respiro profundamente y fue presentada, no era más que un inversionista nuevo.
Al terminar la reunión, salio al balcón a tomar aire, ya estaba pensando que estaba un poquito paranoica, creía verlo en donde era imposible verlo, o llegar a encontrarlo. La distancia no era solamente, distancia afectiva, sino también los kilómetros que los separaban. Cada uno poseía una vida, muy distinta y tan parecida. Suspiro profundamente, y regreso a la oficina, debía terminar unos pedidos y embarcarlos a destino.
Al regreso, pasó por el supermercado y le pareció verlo en una cola del supermercado, con el changuito. Pero no era más que un deseo interno de volver a verlo.
Esa noche, se distrajo de la lectura, quedándose pensativa de las sensaciones y esas supuestas visiones. Llegando a la conclusión que no sabía como, ni cuando, pero sabía que muy pronto algo pasaría que haría que se volvieran a ver. Seria que lo deseaba tanto, y que si uno lo desea con el corazón, suele cumplirse.