
La imagen de Zoe se había desdibujado totalmente, ya no era esa súper mujer cautivadora, despojos de esa imagen trasmitía, su ser.
Después de un par de charlas con sus olvidadas amigas.
Un día antes de llamar a Brenda para llevarla al jardín y partir luego al trabajo, por casualidades del destino poso sus ojos en la imagen que reflejaba el espejo. Por Dios!? Exclamo en silencio. ¿No me reconozco? Pero como de costumbre siguió con su rutina del día.
Ya instalada en el negocio, mientras atendía al publico, cada tanto recordaba la imagen que vio en el espejo; no se la pudo sacar de la cabeza en todo el día, al volver a la casa pregunto a su marido si el notaba alguna diferencia en su aspecto, en este ultimo periodo, porque ella se sentía diferente, a lo que el respondió estas bárbara sin prestar atención a lo que ella decía. Y si preocupado por su juego en red.
Al día siguiente ya no por causalidad del destino, sino por interés propio se observo pausadamente y así estuvo por un periodo de diez días, como sin poder reconocerse.
Sin dudarlo levanto el teléfono y pidió turno en la peluquería, quería cambiar lo que no le gustaba, y pensó que un corte de pelo seria lo mejor. Esa tarde a volver a casa encontró como ya era costumbre a su marido listo para ir a casa de sus padres a cenar. Ingenuamente pregunto como la veía y le dijo bárbara como siempre sin notar, ese brillo extra en sus ojos y su cambio.
Zoe, continuo con los cambio de vestuario, se empezó a producir como lo hacia hace años, con ayuda de sus amigas. Pero Pedro no notaba los cambios, esta enfrascado en su vida.
El círculo que Pedro había establecido para su vida era sospechoso, para algunos, no creían que no se diera cuenta de los cambios que su mujer estaba realizando. Encerrado en su rutina, y en sus intento de hombre de grandes negocios que sólo se creía él.
Después de un par de charlas con sus olvidadas amigas.
Un día antes de llamar a Brenda para llevarla al jardín y partir luego al trabajo, por casualidades del destino poso sus ojos en la imagen que reflejaba el espejo. Por Dios!? Exclamo en silencio. ¿No me reconozco? Pero como de costumbre siguió con su rutina del día.
Ya instalada en el negocio, mientras atendía al publico, cada tanto recordaba la imagen que vio en el espejo; no se la pudo sacar de la cabeza en todo el día, al volver a la casa pregunto a su marido si el notaba alguna diferencia en su aspecto, en este ultimo periodo, porque ella se sentía diferente, a lo que el respondió estas bárbara sin prestar atención a lo que ella decía. Y si preocupado por su juego en red.
Al día siguiente ya no por causalidad del destino, sino por interés propio se observo pausadamente y así estuvo por un periodo de diez días, como sin poder reconocerse.
Sin dudarlo levanto el teléfono y pidió turno en la peluquería, quería cambiar lo que no le gustaba, y pensó que un corte de pelo seria lo mejor. Esa tarde a volver a casa encontró como ya era costumbre a su marido listo para ir a casa de sus padres a cenar. Ingenuamente pregunto como la veía y le dijo bárbara como siempre sin notar, ese brillo extra en sus ojos y su cambio.
Zoe, continuo con los cambio de vestuario, se empezó a producir como lo hacia hace años, con ayuda de sus amigas. Pero Pedro no notaba los cambios, esta enfrascado en su vida.
El círculo que Pedro había establecido para su vida era sospechoso, para algunos, no creían que no se diera cuenta de los cambios que su mujer estaba realizando. Encerrado en su rutina, y en sus intento de hombre de grandes negocios que sólo se creía él.
Transcurrían sus días.
Zoe cansada de la rutina que había en su hogar, se preguntaba que podía hacer, para cambiar, intento invitar a su marido al cine a cenar, a pasear una tarde de museos, pero nada;Pedro prefería estar en casa o en reuniones con supuestos inversores. A lo que no lo impedía nunca, pero ya se empezó a cuestionar, muchas reuniones desde hace años, pero en la economía familiar no había cambios significativos. No se quiso perseguir por el momento. Que otra cosa podría hacer Pedro en esas reuniones que, la podrían llegar a molestar, si sólo serian charlas con amigos y algún trago.
Ya que su madre se ofreció a cuidar a Brenda, Zoe, comenzó a salir con sus amigas, luego del trabaja, un día a la semana. Ya que Pedro no quería salir junto a ella. No podía entender esta negativa, pero no lo cuestiono, y empezó a tomar las riendas de su vida nuevamente, era una mujer joven y vital y se negaba a no sentirse deseada, como últimamente se sentía en su matrimonio. Había pasado por una etapa donde no se miraba ni al espejo y había dejado morir a esa mujer que fue y ahora que la tenia nuevamente no quería dejarla ir, para estar en casa mirando televisión, por más que lo quería a Pedro.
Ya que el simple histeriqueo que pretendía, con sus amigas parecía un juego inocente de adolescentes. Que culminaba cuando volvía a su casa y sólo duraba un par de horas una vez a la semana. ¿Que daño podría causar? Se lo preguntaba, y se respondía que ninguno.
Sin saber, que el destino tenía planes para esta Zoe renovada.
Zoe cansada de la rutina que había en su hogar, se preguntaba que podía hacer, para cambiar, intento invitar a su marido al cine a cenar, a pasear una tarde de museos, pero nada;Pedro prefería estar en casa o en reuniones con supuestos inversores. A lo que no lo impedía nunca, pero ya se empezó a cuestionar, muchas reuniones desde hace años, pero en la economía familiar no había cambios significativos. No se quiso perseguir por el momento. Que otra cosa podría hacer Pedro en esas reuniones que, la podrían llegar a molestar, si sólo serian charlas con amigos y algún trago.
Ya que su madre se ofreció a cuidar a Brenda, Zoe, comenzó a salir con sus amigas, luego del trabaja, un día a la semana. Ya que Pedro no quería salir junto a ella. No podía entender esta negativa, pero no lo cuestiono, y empezó a tomar las riendas de su vida nuevamente, era una mujer joven y vital y se negaba a no sentirse deseada, como últimamente se sentía en su matrimonio. Había pasado por una etapa donde no se miraba ni al espejo y había dejado morir a esa mujer que fue y ahora que la tenia nuevamente no quería dejarla ir, para estar en casa mirando televisión, por más que lo quería a Pedro.
Ya que el simple histeriqueo que pretendía, con sus amigas parecía un juego inocente de adolescentes. Que culminaba cuando volvía a su casa y sólo duraba un par de horas una vez a la semana. ¿Que daño podría causar? Se lo preguntaba, y se respondía que ninguno.
Sin saber, que el destino tenía planes para esta Zoe renovada.
Comenzaba a rodar …