
Mi menoría es frágil, creo haberlo dicho, por lo tanto recordé que estabas fuera de la ciudad. Y decidí ir a ver tu imagen através de la ventana. Porque suele estar todo cerrado y si me aproximó, es sólo para curarte, y así poder seguir observándote.
Llegue a la suite donde te estas hospedando, para apreciarte através del gran ventanal.
Pero me lleve una gran sorpresa, estaban mirando, y al verme, abriste la ventana y me tendiste la mano, invitándome a entrar.
-Pasa…, te estaba esperando, hace unos días… ¿Por qué tardaste tanto en llegar?
- No sabia, que alguna vez me esperaras.
-¿Todavía no te diste cuenta, mis señales no son claras?
-No entiendo lo que queres decís.
- ¿¡Ya veo?!…, podría estar acá muchas noches más que no habrías venido, cuando sabes muy bien que necesito, que me cuiden.
- ¡¡ Jaja!! Hombre grande, pidiendo que lo cuiden, no te creo. La verdad, suena muy raro, esas palabras saliendo de tu boca.
- No soy un simple mortal, muchas veces te oí decírmelo, y ahora, que al fin te tengo frente a mi, sin estar agonizando, por algún exceso…Y si muriendo, de soledad. No crees…
El silencio, invadió la habitación. Y se recluyo en uno de los rincones del cuarto a llorar.
-No entiendes, que alejarme de los excesos, me trae soledad…Ya se, no lo digas, debe ser verdad que ya no tengo salvación, pero tal vez nunca la busque.
Me senté a su lado, lo abarque y se durmió en mis brazos. Y me marche cuando empezaba a amanecer. Dejándole un beso en la frente. Con la promesa de seguir observándote.