
Una vuelta a la izquierda, tres puertas más adelante de la que dice baño, y en la muñeca el pase que nunca pensaste tener. No, no estoy alucinando, era algo de no creer, así de pronto una varita mágica me había tocado y me estaba llevando a tocar el cielo con las manos.
Esto puede suceder o no?...Bueno no se como paso pero por causa del destino caprichoso, yo conseguí sin saberlo lo que muchos anhelaban y soñaban sin pretenderlo. Será suerte de principiante.
…Puede ser, ya que empecé a incursionar justo hace más de unos cuantos años en ese tema tan importante para algunos, y sólo algo puramente exterior para otros. Para algunos una ceremonia o un culto o algo que es puramente apariencias.
Pero yo estaba en el lugar, con mucha alegría y ansias de aprender. Si estaba con mis antenas predispuesta a captar todo lo que pasaba a mí alrededor. De conocer a lo mejor del lugar y tal vez sólo tal vez llevarme algo de algo.
En ese momento donde estas por entrar, te tiemblan las piernas y te cuesta dar ese paso, donde cambia el mundo conocido, para entrar, en un mundo paralelo que dura lo que dura un largo suspiro. Y ¿Cuánto dura un largo suspiro?, durara lo que queramos que dure, o tal vez sean un par de largo suspiros.
Por lo tanto llene mis pulmones de aire y dije:- Tú puedes. Y entre con mi mejor cara de reina absoluta. Y en esta partida soy mano, o soy local, siempre estuve acá.
Cuando entras nadie nota que entras, pero no podes dejar de observar a los sacerdotes del templo, cada tanto conectan con sus nuevos discípulos y son los que en algún momento dirán que estas dentro del circulo de pertenencia y que sos un discípulo más de la orden, y no un simple invitado del lugar, que vio luz y entro.
Ahí estaba yo, mirando a mí alrededor sin saber que hacer, y tratando de pisar con paso firme y seguro. De pronto, por arte de alguna magia raro, me tope con un sacerdote, que me miro a los ojos y me dijo bienvenida, hace rato que te estábamos esperado. Es más, tenes un lugar designado para el momento del ritual cósmico.
No estoy alucinando era verdad, al aproximarme a la rueda ritualistas había un ligar marcado con un papel donde estaba escrito mi nombre en letras góticas. La ambientación del lugar muy acorde a lo que se rumoreaba.
Es increíble vivir esa experiencia y la verdad creo que quedaron conforme con mi desempeño. No lo digo para agrandarme, pero quien dice que no sea una invitada más de la próxima convención de brujas y brujos de la Costa del Prado y que me convierta en un miembro más…todo es posible.
Y más posible en este mundo de sapitos y princesas falsas, que coronaron a una reina de papel mache.